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Ni el cambio de categoría de River logró atenuar los efectos de la rivalidad eterna con Boca. Es más, a esta altura, a medida que se acerca el esperado primer choque amistoso del verano, la previa del superclásico está al borde de un ataque de nervios. Escenario alimentado por las declaraciones de algunos protagonistas y por los “preparativos” que estarían realizando los hinchas xeneizes que irán al estadio en el Chaco para “redoblar la puñalada” por el descenso de su archirrival con gastadas para la ocasión, cara a cara. En el medio, y como condimento adicional pero no menos picante, la imposibilidad para que Boca utilice a su refuerzo estrella en estos superclásicos a pesar de tratarse de encuentros no oficiales (ver página 5) y con la sospecha en La Ribera de que “metieron ficha” desde la vereda de enfrente para que Santiago Silva no pueda actuar.
Cuando ya se empiezan a contar las horas para la noche del miércoles, cuando en Resistencia se jugará el primer superclásico del año, algunos protagonistas le han dado voltaje a esta previa. Aunque no hay que olvidar que River, argumentando razones de seguridad y para no sufrir las cargadas del momento, no quería jugar ante Boca en el verano.
Ida y vuelta
Un Julio Falcioni ofuscado en los primeros minutos del domingo, con la derrota puesta ante Independiente por la Copa de Oro, lanzó su amenaza de no poner el equipo titular en el partido de pasado mañana (ver página 4) como si estuviera tan alegremente en condiciones de arriesgarse a una derrota y/o a desconocer la importancia del espectáculo para los espectadores y organizadores. “Si no puede jugar Cvitanich porque Pittana lo expulsó y no lo dejan jugar a Silva, entonces pongo a los pibes. Si no pueden jugar los grandes, que jueguen los chicos”, chicaneó el técnico de Boca.
¿Quién arriesga más con estos superclásicos? ¿Boca porque es el campeón del fútbol argentino y sería “humillante” perder ante su eterno rival pero que ahora juega en una categoría inferior? ¿O River porque además del dolor del histórico descenso encima se va a tener que aguantar las cargadas en vivo y en directo por una derrota?.
Dentro del plantel de River no le tienen miedo al desafío. “Si les ganamos les hacemos un lío bárbaro”, primereó el Chori Domínguez, quizá (por rendimiento) el jugador del momento en River. Y detrás suyo se animó otro compañero de equipo, el uruguayo Carlos Sánchez, quien vaticinó: “Vamos a ganar 2 a 1. Nunca perdí contra ellos”.
Lo que está claro es que, de un lado y del otro, no les gustaría ni medio perder el superclásico. Aunque la vida de ambos seguirá, por carriles distintos, rumbo al comienzo de sus respectivas competencias.
¿Folklore del fútbol?
Los hinchas también parecen decididos a jugar su papel en este primer superclásico del año. En Resistencia es vox populi que los simpatizantes xeneizes prometen desplegar globos de color negro en señal de luto para gastar a los de River. Algo que la seguridad no permitiría en los partidos del torneo local, pero esto se trata de un amistoso y de una provincia lejana a las recomendaciones y disposiciones propias de los partidos oficiales. La cuenta regresiva ya empezó, se acerca un nuevo superclásico. Nunca es un partido más, pero esta vez llega con ingredientes polémicos, picantes, hirientes... ¿El folklore del fútbol? .
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